La inseguridad en
nuestras costas fue durante mucho tiempo un problema cotidiano
difícil de remediar. Para posibilitar la vigilancia del litoral se
tomaron, a mediados del siglo XVI, una serie de medidas de seguridad.
Dichas actuaciones consistieron en alzar torres almenara por toda la
línea costera atlántica, para así poder vigilar el acceso por mar
a los territorios habitados y defenderse de los invasores. Las costas
estaban por entonces despobladas, sometidas desde mucho tiempo atrás
a los corsarios turcos-berberiscos. Estos, durante sus incursiones en
sus dispersos y pobres poblados, capturaban tanto a los habitantes
como a los pescadores de cabotaje que faenaban en sus aguas o a los
viajeros.

La torre de Isla Canela
se encuentra en el extremo occidental del sector del
Guadalquivir-Guadiana, a menos de tres kilómetros de tierra
portuguesa. Se levantaba en 1756 como torre vigía de la zona, a fin
de defender la desembocadura del Guadiana. No obstante, un siglo y
medio más tarde dejó de tener el uso original para el que fue
construida, y hoy es una de las torres almenara mejor conservadas de
la provincia. La pérdida de esta función se debió a que la
configuración de la costa en Isla Cristina, compuesta de esteros,
marismas y playas, cambió con el tiempo.

La barra sedimentaria del
Guadiana comenzó a debilitarse un siglo después de que se
construyera la torre, aumentando la extensión de la playa existente
en su contorno. Por esta evolución litoral, la torre se separó de
la linea de costa y de la desembocadura del río, perdiendo poco a
poco su primitiva finalidad. La artillería de la que estaba dotada,
al perder su eficacia, fue retirada, si bien la torre siguió
funcionando como atalaya.
En la actualidad, la
transformación de la zona ha avanzado aún más por la conjunción
de factores naturales y humanos, y la torre ha pasado a convertirse
en un elemento emblemático de este Paraje Natural.
Esta torre almenara fue
construida coincidiendo con la etapa de unión entre España y
Portugal en los años que van desde 1586 a 1638, a instancias de
Felipe II, quien pretendía fortificar el litoral de sus reinos para
hacer frente así a la piratería turco-berberisca.
En el contexto de esa
enorme empresa se inserta el proyecto para fortificar la costa desde
Gibraltar hasta la desembocadura del Guadiana mediante la
construcción de unas 40 torres almenara de nueva planta. Desde el
siglo XVIII se encuentra bastante alejada de la linea de costa debido
a la evolución de la dinámica litoral. Tuvo un papel destacado en
la defensa de la plaza de Ayamonte, completando el sistema defensivo
de la población, conformado por el Castillo, el Homabeque del
Socorro y las baterías de la ribera del Guadiana.
La misión de estas
torres era la de transmitir señales por medio de fuegos encendidos
sobre sus cubiertas y avisar así de las situaciones de peligro.
Los textos elegidos son los que están en los carteles informativos situados al pie de la torre.